Esta exposición nace de una idea de Carlota Álvarez Basso: presentar obra de artistas contemporáneos en patios de Córdoba, de modo que el público pueda disfrutar tanto de las obras expuestas como de los patios y del recorrido para verlos. La idea proviene de dos condiciones únicas de Córdoba. En primer lugar, la tradición de realzar y conservar los pequeños patios privados como ámbitos estéticos, decorándolos con barroquismo. La decoración incluye plantas, macetas, antigüedades y otros objetos. Estos patios constituyen uno de los patrimonios culturales más emblemáticos la ciudad. Se trata de un patrimonio vivo, es decir, un ámbito de vida cotidiana de la gente y no un cliché temático para el turismo.

De otro lado, está el antecedente de Chambre d’ami, la exposición comisariada por Jan Hoet en Gante en 1986, donde se exhibió arte en residencias privadas, en buena parte de coleccionistas. Claro, existe una gran diferencia entre aquellas casas y los patios cordobeses. No sólo por las peculiaridades arquitectónicas, espaciales, históricas y culturales de estos últimos, sino también porque en ellos habitan familias que, en general, no habían tenido contacto con el arte contemporáneo.

El patio de mi casa incluyó patios tradicionales como monumentales, situados estos en antiguas casonas y palacios que albergan instituciones públicas. Ha sido un experimento único, nunca antes hecho. Este bregó simultáneamente con las complejidades de los proyectos en espacios exteriores, públicos, fuera de la seguridad del “cubo blanco”, con la condición intermedia del patio -espacio a la vez interior y abierto-, y con la incursión en ámbitos privados muy personales, donde el arte convivió con la gente dentro de sus hogares. Al mismo tiempo, exploró relaciones entre tradición y contemporaneidad.

En Quito, a partir de una visita que realizara Gerardo Mosquera, el año anterior se plantea la posibilidad de armar este proyecto que ha ido tomando cuerpo y se ha convertido en realidad después de un año de trabajo, gestión e investigación.


crédito de foto TETE ÁLVAREZ