Esta exposición propone invitar a una decena de artistas de varios países a intervenir con obra nueva in situ o a mostrar obras ya hechas en 10 patios quiteños, un artista por patio.

Diálogo y situaciones. Ni las obras de arte se impondrán a los patios ni estos a aquellas. El objetivo es conseguir un balance, más aún, una conversación mutuamente enriquecedora entre patios y arte contemporáneo. Esta conversación no debe ser un small talk cortés, diplomático, sino un intercambio complejo, dialógico en el sentido de Mijail Bajtín, en la dinámica de lo “ajeno-suyo” de que hablaba el teórico ruso. No se trata de usar los patios como meros lugares de exhibición, sino como componentes activos sobre los cuales reaccionarán los artistas, interviniendo en ellos e integrando sus obras en aquellos ámbitos. En esta dirección se retoma esa paradójica cualidad de plaza pública doméstica que posee el patio. Las intervenciones artísticas pueden resultar mayores o mínimas según el caso, pero siempre procurarán este diálogo creador de sentido. Con ese fin explorarán relaciones entre tradición y contemporaneidad, y tomarán el desafío de comunicarse con una audiencia popular sin menoscabo de su interés y complejidad artísticos. Este punto es crucial en vista de que una parte de la muestra tendrá lugar en espacios públicos. Se aspira a que las obras resulten más bien situaciones, fruto de la interrelación entre patios e intervenciones artísticas; es decir, más que piezas site-specific, el proyecto busca crear conjunciones significantes.

Dos en uno.

La muestra serán dos exposiciones en una: el público irá a ver el arte, pero también a admirar los patios. Se trata de una razón más para enfatizar el diálogo arte/patio, puntualizando la oferta doble que se hace a los visitantes y evitando que un aspecto se destaque sobre el otro. La muestra es a la vez de arte y de patios, y del intercambio entre ellos.

Privado/público. La exposición tendrá lugar en patios que se abren habitualmente al público (lugares patrimoniales, instituciones), también usará espacios privados (conventos, casas) que permitirán el acceso de visitantes en un horario determinado. El patio es ya una presencia del exterior dentro del interior cerrado del inmueble. La instalación de las obras de arte será como otra exterioridad bienvenida en el ámbito abierto del patio. Pero no debemos olvidar que aquellas estarán en un recinto privado, y las piezas no podrán entorpecer o afectar negativamente la vida de los residentes. En estos casos debe prevalecer un espíritu delicado, tranquilo, tanto en los aspectos formales como conceptuales de las obras. Tal constricción, lejos de resultar negativa, puede ser del mayor interés. No por el desafío de lograr un balance productivo, sino porque permitirá pulsar e investigar la relación entre los ámbitos privado y público, entre arte y vida diaria. Podría incluso constituir un motivo de trabajo para algunos artistas participantes.

Tema. No habrá tema en cuanto asunto específico a partir del cual se escogerán las obras. Cada uno de los diez patios constituirá un encuentro particular entre patio y obra de arte, una suerte de exposición que poseerá su propio contenido y visualidad. El “tema” de la muestra serán los patios mismos como ámbitos estéticos, culturales, históricos y de significación.

Recorrido. Se seleccionaron patios en el área central del casco histórico. De este modo se procurará señalizar un recorrido claro y viable para los visitantes. Este permitirá al público disfrutar del extraordinario ámbito urbano donde se encuentran los patios, declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO, así como visitar numerosos puntos de interés en un área plena de fascinaciones históricas y sorpresas.