ALFONSO ORTÍZ

A la primera impresión serio, pero irreverente y con un finísimo sentido del humor. Así es Alfonso Ortiz, el reconocido arquitecto quiteño que tendrá a su cargo la parte editorial del proyecto "Arte Contemporáneo y Patios de Quito".

Alfonso trabajará en la realización de un documento final sobre el proyecto; pero, como él dice, más que un catálogo de la exposición será un libro de memorias que recogerá la obra de los 10 artistas que intervienen, sus propuestas, su interrelación con los patios, las incidencias de lo sucedido y la reacción del público frente a las obras.

Este valioso documento que se producirá gracias al apoyo del Fondo de Salvamento, FONSAL, se tendrá después de un proceso de levantamiento de la información, para el cual se prevé documentar no solo el resultado final de la muestra, sino también el proceso complejo de construcción de cada obra, los comentarios de la crítica, de la prensa, la opinión pública y de los especialistas. Se estima que la producción tome al menos tres meses y sin duda será un elemento que servirá de reflexión sobre propuestas de este tipo que se hagan en Quito o en otras ciudades del país.

Respecto a lo que el público encontrará en los patios nos dice que descubrirá espacios monumentales, pero también patios domésticos de casas donde revivirá el día a día de la cotidianidad, esa forma tradicional de vida del patio que duró casi 400 años; esto a su vez permitirá “que se aprecie ese espacio arquitectónico tan interesante que es el patio, tan dinámico y atractivo, especialmente en esas grandes casonas donde el patio era el lugar de encuentro, de comadreo, de tomar el sol, donde se secaba el maíz, la ropa, donde se llenaba de granizo en las tempestades”.

Nos hace notar que entre los patios cordobeses (sede de la primera muestra de Arte Contemporáneo) y los quiteños no existen diferencias sustanciales, pero lo que sÍ sucede en Córdoba es que la ciudad es mucho más apiñada y los patios son más pequeños, pues es una ciudad que tiene una ocupación de 2 000 años, tiene una estructura urbana de la época de los romanos o anterior, por tanto se ha venido desarrollando durante más de 2 000 años. En el caso de Quito, la organización de la urbe tiene 450 años, desde la fundación española; antes no había casas de patio y posteriormente cuando se construyeron había más espacio y consecuentemente podían tener un patio más grande.

Al consultar a Alfonso si cree que la gente está preparada para asistir a una muestra de Arte Contemporáneo de esta magnitud, nos confiesa que probablemente no; sin embargo, hay que tomar en cuenta que el público es versátil y acude a ver propuestas novedosas como esta. Señala que hay una audiencia cautiva, que es habitue de las exposiciones, de los concursos, de las galerías de arte, muchos de los cuales son estudiantes de artes plásticas de varias universidades, artistas por cuenta propia y demás público en general. Lo interesante de este caso es que no va a necesitar hacer un viaje expreso a una galería para ver, sino que se va a encontrar con los patios abiertos y muchos van a entrar por curiosidad y eso ya es un primer elemento motivador para romper la barrera y cruzar el umbral de la puerta de una casa para ingresar al patio.

El arte forma parte de la sociedad -nos dice- y así como Miguel Ángel en el siglo XVI actuaba y hacía sus obras y era entendido por unos y criticado por otros, el Arte Contemporáneo, aunque podría a veces no comprenderse, simplemente se siente. “En algunos casos la gente irá y no entenderá nada, pero tendrá esa experiencia y la posibilidad de probarse frente a la obra”.

Reconoce que es muy difícil hablar del público como si fuera un ente único con una personalidad y con una manera de ver y entender las cosas. En una sociedad como la nuestra donde la cultura tiene tan poco espacio, este tipo de experiencias son motivadoras y permiten indudablemente que la gente reflexione. Lo interesante que es que el arte promueve un despertar de la imaginación y subvertir un poco el orden establecido en tanto que no es solamente para los museos, sino que está presente en todas las manifestaciones de la vida, en la plaza pública, en una iglesia, en una galería de arte o en un patio.

Nos despedimos de Alfonso cuando empieza la cuenta regresiva para la apertura de esta muestra artística, que por sus características podría replicarse en varias ciudades del Ecuador como Cuenca, Loja, Riobamba o Ibarra y que seguro nos ayudará a recordar y -por qué no- a recuperar la memoria de decenas de generaciones que vivieron en casas de patio.