Priscilla Monge (San José de Costa Rica, 1968)


Es una artista multidisciplinaria, uno de los nombres femeninos más destacados del arte contemporáneo latinoamericano, usa distintos medios y asimismo diferentes soportes, su obra aborda lenguajes que han sido insertos en el arte actual, como lo escatológico (fluidos corporales) ha manifestado varias veces estar interesada en las estrategias del poder y como estas se expresan en los aspectos más cotidianos de la vida, procura en sus obras llevar al espectador a un lugar cuestionador, casi incómodo, para así repensar la sociedad y las reglas que nos han sido impuestas.

Juega a lo ambiguo, produce un intercambio en el mensaje entre la factura de la obra y su texto, su trabajo generalmente está cargado de agudeza y de humor, en los últimos años su obra se ha internacionalizado, cada vez más, fue parte de la selección latinoamericana que abrió la nueva Tate en Londres, ha estado presente en la Bienal de Venecia, planteando siempre problemáticas de la mujer y su vida puertas adentro.

Patio Casa del Higo



Nombre actual: Fundación Instituto de Cooperación al Desarrollo (Fundación ICD)
Fecha de construcción: ¿Fines del siglo XVIII – inicios del siglo XIX?
Dirección: García Moreno 1335 y Olmedo
Sector de la ciudad: Plazoleta de la Fundación
Uso original: vivienda
Uso actual: administrativo / vivienda
Accesibilidad: sin restricciones

Uno de los elementos característicos dentro de la casa colonial quiteña era la higuera, inequívoca herencia de la arquitectura doméstica hispano‑musulmana, trasladada por los conquistadores y colonizadores desde Andalucía.  Aún subsisten viejas higueras en algunas casas antiguas de Quito y en el caso concreto de esta, incluso le brinda su nombre.

A mitad de cuadra en la calle García Moreno, cerca de la esquina con la Olmedo, se alza en el costado oeste, con una sencilla fachada en la que, a pesar de su amplitud, solamente se abren tres vanos en cada uno de los dos pisos: en la planta baja la puerta de calle adintelada con jambas en piedra flanqueada por dos tiendas y arriba tres ventanas con balcones volados con balaustres de hierro fundido y pasamanos de madera, coincidiendo con las aberturas inferiores.  Tiene muy poca decoración y elementos:  abajo, un sencillo zócalo enchapado en piedra, que es obra reciente, y arriba, entre las ventanas, unas sencillas pilastras que descansan en la moldura que separa los dos pisos sosteniendo una simple cornisa y el alero.

La casa al parecer fue construida a finales del siglo XVIII o inicios del siglo XIX y según Jurado podría haber surgido del desmembramiento de la gran casa esquinera de la Olmedo.  En la primera década del siglo XX, la casa era de propiedad del famoso arquitecto J. Gualberto Pérez Eguiguren y al fallecer su esposa, la señora Mercedes S. Patiño en 1911, pasó a manos de los dos hijos menores, José Gualberto y Fanny Esther Pérez Patiño, quienes perdieron la propiedad al rematarse por deudas en 1926, a favor del señor Rafael Romoleroux.  Tres años después la casa pasó a manos de la señora Amalia Villagómez de Cobo y al fallecer esta, en 1950, dejó en herencia la casa a sus hijos, quienes, a su vez, la vendieron un año más tarde al señor Carlos Freile Zaldumbide, quien la tuvo hasta 1954 cuando la vendió a los esposos Julio E. Vaca M. y Julia Esther Recalde Mora, quienes eran muy conocidos en Quito por su tienda de alquiler de disfraces.   Finalmente, en 1970, pasó a su actual propietario, el Dr. Fabián Recalde Mora, quien la ha cedido a la Fundación Instituto de Cooperación al Desarrollo que ocupa la planta alta con sus dependencias. 

Su patio rectangular, alargado en el sentido del fondo, está rodeado de tres corredores, en donde, curiosamente, el del lado sur no tiene habitaciones, pues el muro que lo limita es el medianero con la propiedad vecina y el corredor del lado norte se ha eliminado, abriéndose directamente las habitaciones al patio.  En esta casa aparecen algunas particularidades que no son extrañas en una ciudad en la que a lo largo de cuatro siglos y medio han pasado de mano las propiedades y se han subdividido o integrado al vaivén de la historia:  el ancho de la casa no es igual a lo largo del lote, la crujía delantera es más extensa que la zona posterior pues la tienda del lado sur y la correspondiente habitación de la planta alta, se meten en la propiedad vecina, creándose lo que popularmente se conoce como “martillo”; por otro lado, el faldón de la cubierta de la crujía norte es la continuación del faldón de la casa vecina, por lo que se produce una servidumbre de aguas lluvias.

 Al centro del patio se encuentra un bello pilón de piedra y detrás de este la alta higuera, característica de la casa.  Las columnas que definen el patio tienen un aire neoclásico por su correcto éntasis.  El zaguán de ingreso se encuentra desplazado ligeramente al sur del eje del patio y por detrás de este se abre el chiflón que da paso a un minúsculo segundo patio, muy modificado, habiéndose construido en el costado sur unos departamentos de vivienda modernos, sin ningún interés.

 La escalera para el segundo piso, que se inicia en el mismo corredor delantero del patio, inmediatamente a la derecha del zaguán, es de piedra, tiene tres tramos y desemboca en un amplio corredor entablado.  La crujía delantera de la casa está ocupada por tres salas interconectadas, siendo la central la más amplia.  Los corredores superiores se cerraron con mamparas a mediados del siglo XX para abrigar la casa.


Sitios de Interés

Patio Casa del Higo



PRISCILLA MONGE
El patio de los milagros
Intervención: bancas con textos, 2010

Una creencia popular afirma que el higo favorece la fertilidad, pero si se toma en exceso funciona como abortivo. La artista se ha inspirado en esta contradicción del fruto, que contiene una frontera entre la vida y la muerte, y en otra creencia popular sobre una banca en el Convento de Santa Catalina de Siena, que brinda fertilidad a quien en ella se sienta. Monge ha construido dos bancas enfrentadas junto a la higuera patrimonial que da nombre al patio: una con un texto alusivo a la vida, otra con uno que refiere a la muerte. Siguiendo su interés artístico en los problemas femeninos y la violencia en la vida cotidiana, ha propuesto aquí una nueva leyenda: quien se siente en la banca de la vida quedará embarazada, quien en la otra, abortará.

Priscilla Monge. Nació en 1968 en San José, Costa Rica, donde vive y trabaja. Entre sus muestras individuales: Museo de Arte Costarricense, San José (2002); Museo Rufino Tamayo, México DF (2000); Museum Van Heddedaagse Kunst, Gante (1997). Algunas de sus exposiciones colectivas: Nuit Blanche, París (2009); Liverpool Biennial International (2006); Bienal de Sevilla (2004); PS1, Nueva York (2003); XLIX Bienal de Venecia (2001); Centro de Arte Reina Sofía, Madrid (2001); XXIV Bienal de São Paulo (1998); VI Bienal de La Habana (1997); Bienal de Valparaíso (1994).

Horario: martes a domingo de 10:00 a 18:00

La Casa del Higo fue construida a fines del siglo XVIII e inicios del XIX, y pertenece hoy a la familia Recalde Mora. Se distingue por la higuera patrimonial en su patio, un árbol que era característico de los patios coloniales y republicanos en Quito.