Larissa Marangoni (Guayaquil, 1967)


Estudio en Bennington College, con especialidad en Escultura y Dibujo; tiene una maestría en en Bellas Artes por la Universidad de Syracuse y por Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, posee una maestría en Salud Pública.

Ha sido premiada con algunas distinciones como el Syracuse University Summer Fellowship, Syracuse University Teaching Assistantship; Slotnik Fellow of the Art Department, Bennington Collage.

Su arte está en constante movimiento, es talvez de las pocas mujeres artistas contemporáneas ecuatorianas, la que más relación tiene con el espacio, su obra implica distintos lenguajes no solo escultóricos, sino volumétricos, con distintos impulsos conceptuales, le ha preocupado el medioambiente, el entorno,  así como también historias propias y ajenas, ha incursionado en lenguajes varios manteniendo una obra capaz de sostener un diálogo permanente con el contexto en el que ha sido emplazada.

Sus distintos trabajos (instalaciones, esculturas, objetos, representaciones) conllevan su mirada sobre la realidad objetiva y subjetiva del espacio en el que le ha tocado desarrollarse, con alusiones y referencias a los discursos de poder y también a aquellos que hablan de lo femenino, al cuerpo, manifestado que una obra visual debe ser trabajada con el más leve aporte de su mano.

La misma artista nos advierte sobre esta estrategia: “A través de esa tendencia puedo transmitir silencio y tranquilidad, sobre todo en mis instalaciones”.

Marangoni posee un dominio solvente de las técnicas y los materiales que emplea, las directrices conceptuales de la obra de esta artista están ligadas no solo a una reinterpretación antropológica del cuerpo sino que mira al cuerpo como una zona de estructuras poéticas.

Patio Cadisan, Secretaría General de Coordinación Territorial y Participación.



Fecha de construcción: ¿1880?
Fecha de rediseño: 1970
Autor: Ing. Alberto Andrade Marín
Dirección: García Moreno N6-01 y Mejía
Sector de la ciudad: Plazoleta de la Fundación
Uso original: vivienda y comercio
Uso actual: institucional y comercio
Accesibilidad: restringida

Esta casa esquinera de dos pisos es, de acuerdo con Fernando Jurado Noboa, el inmueble que más tiempo ha permanecido en manos de una misma familia en Quito, pues desde 1580 aproximadamente, pasó de heredero en heredero dentro de los Sandoval, hasta los Lasso de la Vega y Chiriboga. Su primer propietario, Diego de Sandoval, uno de los fundadores de Quito, recibió a mediados del siglo XVI la manzana entera. Al testar instituyó el mayorazgo sobre su propiedad para perpetuar la propiedad en su familia, sin embargo en el año 1991 la Municipalidad adquirió el inmueble principal, situado en la esquina noroccidental de la intersección de las calles García Moreno y Mejía, junto con el gran espacio vacío del corazón de la manzana, en el cual años más tarde se construiría el estacionamiento vehicular llamado Cadisán.

A lo largo de los siglos esta propiedad fue cambiando de fisonomía y de las casas coloniales no quedan rastros. La construcción más importante fue siempre la esquinera, y la que ahora existe probablemente fue construida a mediados del siglo XIX, pues la gran portada de piedra sobre el chaflán esquinero lleva la data 1880 y labrado en el dintel lleva el anagrama de José María Lasso, al igual que los balcones de hierro. Se conoce que los espacios destinados a tiendas en la planta baja hacia las dos calles, han sido readecuados en varias oportunidades y que al menos en la década de 1970 la empresa llamada Cadisán (por la abreviatura de Casa de Diego de Sandoval) propietaria del inmueble y del terreno aledaño, contrató al Ing. Alberto Andrade Marín para que realizara varias adecuaciones y obras de mantenimiento. En esta intervención se rehizo la arquería con pilares de ladrillo.

 Sin duda lo más notable de la casa es la portada organizada en dos cuerpos: el bajo con la puerta adintelada flanqueada por pilastras que sostienen un friso y la alta con una ventana geminada y balcón con parapeto de hierro, rematada con un frontón triangular, también apoyado en pilastras del mismo orden. La portada sobresale en un expresivo trabajo de mampostería de piedra de aparejo regular con sus lechos marcados y sus bordes denticulados al insertarse en el cuerpo de la fachada; el rehundido del enlucido en el cuerpo bajo, simulando mampuestos, brinda continuidad al frente. Desgraciadamente de esta portada se retiró hacia el año 1980 el blasón familiar tallado en piedra, de probable confección colonial.

La casa tiene un patio central rodeado de tres crujías con arquerías, dos hacia las calles y una tercera corre por el interior en el lado norte. El patio se encuentra al nivel de la planta alta por la fuerte pendiente del terreno natural, aprovechándoselo como jardín con una grandiosa magnolia en un extremo; el cuarto lado sin edificar tiene una reja que separa el ingreso peatonal al nuevo estacionamiento vehicular, al que la Municipalidad mantuvo el nombre de Cadisán. Los ambientes de la planta alta no tienen especial interés, excepto el extremo de la crujía norte que remata con un espacio cubierto con una pequeña cúpula, probable resto de un oratorio.
Como es tradicional en el núcleo central de la ciudad, la planta baja se destinaba a tiendas y los espacios de la planta alta, para vivienda. El acceso a la planta alta se realiza a través de una escalera de madera dispuesta en la misma diagonal de la casa y que arranca en un vestíbulo que se abre tras la portada esquinera. También llama la atención la unidad estilística de la fachada con las casas vecinas de la calle García Moreno, que al pertenecer a la misma familia, debieron realizarse en conjunto.

Esta obra es posible gracias a la gentil donación de Grupo Industrial Poligrup.


Sitios de Interés

Patio Cadisan, Secretaría General de Coordinación Territorial y Participación.



LARISSA MARANGONI
Invidencia            
Intervención: fotografía digital sobre espejo, 2010 

El elemento principal de este patio es una magnolia patrimonial. Incorporándola en su obra enfrentada a un espejo que la refleja como un árbol talado, la artista comenta la desaparición de las magnolias en Quito y, en general, la deforestación de las ciudades contemporáneas. Su espectacular alegato ecológico nos introduce metafórica y visualmente en el problema: al otro lado del espejo, un texto reflectante captura nuestra imagen y parece responsabilizarnos a todos con un problema global que a todos afecta e involucra.

Larissa Marangoni. Nació en Guayaquil en 1967, donde vive y trabaja. Máster en salud pública, Universidad Católica, Guayaquil (2009), máster en Bellas Artes, grado en escultura, Syracuse University (1993). Exposiciones  individuales: Yo sí me he mirado, FLACSO, Quito (2008); Mi espacio vacío, Universidad Católica de Guayaquil (2006); Jardín cerrado con alcoba al fondo, Galería DPM, Guayaquil (2005); Armas de Guerra, Centro Cultural Metropolitano, Quito (2002). Exposiciones colectivas: Mishqui Public, la no invitación a misa de réquiem, Plaza de San Francisco, Quito (2008); Arquetipos, MAAC, Guayaquil  (2008); Universal Wall, Suiza (2007); Espacios Mínimos, Alianza Francesa, Quito (2007); Lo que las imágenes quieren, Fundación ICO, Madrid (2007)

Horario: martes, miércoles y domingo de 09:00 a 18:00, jueves, viernes y sábado de 09:00 a 22:00

Se presume que la Casa de Diego de Sandoval, que alberga el patio, fue construida en 1880. Hoy en día alberga a la Secretaria General  de Coordinación Territorial y Participación.

Obra realizada gracias al gentil apoyo de Grupo Industrial POLIGRUP.